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A medida que aumentan las bajas civiles en el conflicto entre Israel y Hamás, muchos líderes latinoamericanos están intensificando sus críticas al gobierno israelí. Bolivia recientemente se convirtió en el primer país en romper relaciones con Israel; Chile, Colombia y Honduras llamaron a sus embajadores para consultas; y diplomáticos de Argentina, Brasil y México han condenado a Israel por su violencia, exigiendo un cese inmediato de las hostilidades.

Palestinos inspeccionando una vivienda destruida por los ataques aéreos israelíes en el sur de la Franja de Gaza, 1 de noviembre de 2023. (Yousef Masoud/The New York Times)
Palestinos inspeccionando una vivienda destruida por los ataques aéreos israelíes en el sur de la Franja de Gaza, 1 de noviembre de 2023. (Yousef Masoud/The New York Times)

Aunque los críticos más fervientes de Israel en la región son de izquierda, sus posiciones sobre el conflicto están tan influenciadas por su personalidad como por la historia, la política interna y la ideología. A pesar de las diferencias con Estados Unidos respecto al conflicto en el Medio Oriente, la mayoría de estos líderes democráticamente electos son principalmente pragmáticos y sus relaciones bilaterales con Washington tienden a reflejar los intereses económicos de sus países.

El pasado 3 de noviembre, el presidente Joe Biden recibió a funcionarios de 11 países latinoamericanos para una cumbre económica que se centró en dos prioridades de EE.UU.: contener los flujos migratorios regionales a través del fortalecimiento de las economías locales y consolidar las cadenas de suministro hemisféricas para reducir la dependencia de a inversión y comercio chinos. Entre los asistentes se encontraban críticos de la ofensiva israelí en Gaza, incluidos los presidentes de Chile y Colombia, así como la canciller de México.

Mary Speck del USIP analiza cómo los intereses nacionales dan forma a las respuestas latinoamericanas al conflicto. Nicolás Devia-Valbuena y Lucila Del Aguila examinan los factores domésticos e internacionales que impulsan las respuestas a la guerra entre Israel y Hamás en Brasil y México. Sebastián Guerra aborda las controversias sobre el uso de las redes sociales por parte del presidente colombiano para condenar la ofensiva israelí.

Toda la Geopolítica es Local en América Latina

Speck: A primera vista, las reacciones latinoamericanas a la guerra entre Israel y Hamás parecen seguir líneas predeciblemente partidistas. Desde  la derecha, un puñado de países con gobiernos conservadores, como Guatemala, Ecuador, Paraguay, Costa Rica y Perú, expresaron de inmediato un fuerte apoyo a Israel.

El presidente salvadoreño Nayib Bukele, cuyos abuelos paternos eran palestinos, hizo un paralelo entre la lucha de Israel contra Hamás y la ofensiva de su gobierno contra las pandillas callejeras. "Lo mejor que podría pasarle al pueblo palestino es que Hamás desaparezca por completo", publicó en redes sociales. "Cualquiera que apoye la causa palestina cometería un gran error al ponerse del lado de esos criminales", agregando que sería como si los salvadoreños apoyaran a los "terroristas de la MS13".

Pero desde la izquierda, que incluye a la mayoría de los presidentes actuales de la región, la crítica al bombardeo de Gaza por parte de Israel ha ido en aumento.

La izquierda en América Latina abarca desde dictaduras abiertamente antiestadounidenses en Cuba, Nicaragua y Venezuela hasta líderes de democracias vibrantes en Argentina y Chile. Las razones de estos últimos para oponerse a la ofensiva de Israel en Gaza varían. El presidente chileno Gabriel Boric ha centrado su política exterior en la defensa de los derechos humanos y, a diferencia de algunos otros líderes de izquierda, ha condenado firmemente también los abusos a los derechos humanos en Nicaragua y Venezuela. Antes de retirar al embajador chileno de Israel, Boric había denunciado el ataque de Hamás a Israel sin reservas. La postura cada vez más firme de su gobierno sobre la guerra en Gaza puede reflejar el hecho de que casi medio millón de migrantes palestinos han hecho de Chile su hogar, siendo la diáspora palestina más grande fuera del mundo árabe.

En Argentina, el presidente peronista Alberto Fernández también condenó la respuesta militar de Israel, pero su gobierno se ha abstenido de romper lazos diplomáticos. Sin embargo, una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores sobre el conflicto generó una reacción inmediata tanto del candidato presidencial de la coalición gobernante, Sergio Massa, como de los líderes judíos del país. Argentina alberga a una población judía de aproximadamente 200,000 personas, la más grande de América Latina. También sufrió dos de los peores ataques terroristas en la historia de América Latina cuando militantes de Hezbollah detonaron bombas en la embajada de Israel en 1992 y en un centro comunitario judío en 1994, matando a 116 personas e hiriendo a cientos más. Tanto las embajadas de Estados Unidos como de Israel en Buenos Aires recibieron amenazas de bomba a mediados de octubre e  instituciones judías, incluyendo las escuelas, han intensificado su seguridad ante incidentes de vandalismo antisemita.

La insatisfacción con el status quo que llevó a la actual ola de líderes de izquierda al poder podría pronto provocar su salida también. Los lideres progresistas en toda la región enfrentan una fuerte oposición doméstica, alimentada por su fracaso colectivo en abordar tanto los persistentes niveles elevados de violencia criminal como las endémicas desigualdades económicas y sociales.

Pero la disminución de la "marea rosa" no necesariamente restaurará la influencia de Estados Unidos en temas controvertidos, como la guerra entre Israel y Hamás. En las democracias de América Latina, al igual que en otras partes del mundo, la geopolítica está moldeada fundamentalmente por la política interna, respondiendo a debates ciudadanos, divisiones e intereses.

Brasil

Nicolas Devia-Valbuena: La respuesta del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a la guerra entre Israel y Hamás refleja sus aspiraciones de convertirse en el líder del Sur Global. Inicialmente, el líder brasileño pareció adoptar una posición intermedia en el conflicto al rechazar los "ataques terroristas perpetrados contra civiles en Israel" mientras reiteraba el apoyo brasileño a la solución de dos Estados para garantizar la seguridad tanto de israelíes como de palestinos. Lula también se embarcó  en una intensa labor diplomática con líderes de Oriente Medio y Europa en un esfuerzo por coordinar la evacuación de nacionales extranjeros de Gaza, establecer un corredor humanitario y negociar un alto el fuego.

Cabe resaltar que la crisis ocurrió durante la presidencia de Brasil en el Consejo de Seguridad de la ONU en octubre, lo que permitió a Lula asumir el papel de árbitro imparcial. Un proyecto de resolución presentado por Brasil el 18 de octubre pidió una pausa humanitaria para permitir que las agencias de la ONU ingresaran a la Franja de Gaza, exigiendo la liberación de rehenes y el respeto por las vidas civiles y la infraestructura. Sin embargo, la resolución no logró sobrevivir al veto de Estados Unidos.

La política interna también pudo haber alentado a Lula a adoptar una postura moderada: la izquierda brasileña favorece el reconocimiento del estado palestino, mientras que la derecha evangélica apoya fervientemente a Israel. Lula también necesita proteger a los brasileños en la región, incluyendo a aquellos atrapados en la Franja de Gaza y los que viven o visitan Israel.

A medida que el conflicto se ha intensificado, sin embargo, la posición de Lula se ha endurecido. El 31 de octubre, el presidente de Brasil criticó la inacción de la ONU, citando la muerte de miles de niños palestinos y arremetió contra el gobierno de Israel, diciendo que su ofensiva en Gaza no era "una guerra sino un genocidio".

México

Lucila Del Aguila: La reacción del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador a los ataques del 7 de octubre por parte de Hamás contra civiles israelíes fue tardía y tibia. Mientras que la Secretaría de Relaciones Exteriores condenó rápidamente el asesinato de civiles israelíes como acciones terroristas que amenazan la paz y seguridad internacionales, reconociendo el derecho de Israel a la legítima defensa, López Obrador esperó dos días antes de abordar el conflicto. Explicó que su gobierno no estaba respaldando a ninguno de los lados "[porque] queremos ser [un] factor para la búsqueda de una solución pacífica". Luego criticó al Consejo de Seguridad de la ONU por no actuar, llamando a la paz a través del diálogo.

Sus comentarios generaron una respuesta inmediata del embajador de Israel en México, quien increpó al presidente por no condenar "un ataque atroz perpetrado por una organización terrorista". De todas formas, muchos miembros del partido MORENA del presidente respaldan fuertemente la causa palestina. Legisladores de MORENA interrumpieron un momento de silencio por las víctimas israelíes en la Cámara de Diputados, gritando "¡Viva Palestina libre!"

López Obrador, al igual que muchos de sus predecesores en México, ha defendido generalmente la no intervención y la autodeterminación, rechazando la interferencia extranjera en asuntos domésticos y viceversa. En defensa de estos principios, el presidente mexicano ha criticado el financiamiento estadounidense a ONGs mexicanas, se ha negado a respaldar la guerra en Ucrania y expresado apoyo a dictaduras de izquierda en Cuba, Nicaragua y Venezuela. En palabras del propio presidente mexicano: "la mejor política exterior es la interior".

Colombia

Sebastián Guerra: La postura de Colombia respecto al conflicto entre Israel y Hamás ha sido moldeada más por los polémicos comentarios en redes sociales del presidente Gustavo Petro que por las declaraciones oficiales de su gobierno. Las intervenciones de Petro en X (anteriormente Twitter) se han centrado en la ofensiva israelí, comparándola con la persecución nazi de los judíos y la situación en Gaza con el campo de concentración de Auschwitz. Como usuario activo en redes sociales, el líder colombiano ha buscado posicionarse como un líder del progresismo regional e internacional.

Sus comentarios han generado controversia tanto en el país como en el extranjero. Doce excancilleres colombianos rechazaron los comentarios del presidente, señalando que "divergen radicalmente de la tradición de Colombia de respetar el derecho internacional y el multilateralismo". Deborah Lipstadt, enviada especial de EE. UU. para el Monitoreo y la Lucha contra el Antisemitismo, dijo estar "impactada" por los comentarios del presidente, instándolo a condenar a "Hamás, una organización terrorista designada".

Israel también respondió a lo que llamó "declaraciones hostiles y antisemitas" por parte del presidente colombiano. El Ministerio de Relaciones Exteriores israelí anunció la retirada de su embajador en Colombia y la suspensión de la cooperación en materia de seguridad. Petro respondió desafiante: "Si es necesario suspender relaciones con Israel, las suspendemos", y en reciprocidad, su gobierno también retiró al embajador colombiano en Israel.

Sin embargo, la suspensión de la cooperación en seguridad podría acarrear graves problemas para Colombia, que está inmersa en un conflicto de décadas con múltiples grupos armados, incluidas guerrillas, grupos paramilitares y narcotraficantes. Israel proporciona una parte significativa del equipo utilizado por las fuerzas armadas y agencias de seguridad del país. Sin embargo, el  Ministerio de Defensa  afirmó el 20 de octubre que los contratos de equipos militares seguían activos.

Lucila Del Aguila es una Oficial Senior del Programa de América Latina de USIP.

Sebastián Guerra es un Experto Senior en negociaciones de paz del Programa de América Latina de USIP.

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